En este espacio se permite recordar con añoranza historias que nos hicieron llorar y sonreír, espiar vidas ajenas que nos inspiren en un día de lluvia, dejar que los pensamientos vuelen libres y las palabras se conviertan en emociones.
lunes, 21 de julio de 2014
Las palabras se cansan de esperar
jueves, 2 de agosto de 2012
La novela sin título
martes, 17 de julio de 2012
Como la noche calmada en el desierto
Repto entre los planes cual serpiente sin saber si es hora de cambiar de piel. Me cubro de arena cual escorpión al sol mientras alimento las ideas de la novela nueva. El desafío comenzará con la próxima luna llena, para absorber su luz tremenda. Otros preferirán llamarlo el primero de Agosto, como si los días del calendario aportasen algo más que un rectángulo vacío de papel donde esculpir recordatorios anodinos del día a día.
Por su parte, "El gato", la segunda novela de la que aún no me atrevo a desvelar el título completo, camina lento y con cautela, preparándose para dar pronto el salto al mundo editorial. Se relame pensando en las posibilidades y en los eventos, escupe bolas de palabras que le sobran y maúlla tímido ante el mundo editorial que como un gran bulldog ladrando, ante él se presenta. No le importa que las respuestas lleguen negativas y lentas, pues siete son las vidas con las que cuenta.
Para los más veteranos que aún recuerdan, "El ángel" sigue dando guerra. Desde que aterrizó en Amazon, esa jungla digital de autores sin imprenta, llena de atardeceres en los templos de Bangkok y de comida asíatica a todo aquel Kindle que encuentra.
Y como el verso nunca fue lo mio, ya que la prosa lo detesta, despido estas palabras que una duna nueva asientan, en este desierto de páginas en blanco que siempre terminan contando más de la cuenta.
martes, 23 de agosto de 2011
La aventura de escribir (parte 5): Mover el manuscrito definitivo
A estas alturas del proyecto estaremos agotados, llevaremos más de un año de trabajo (incluso dos) a nuestras espaldas y apenas hemos llegado a la verdadera lucha: la publicación.
Supongo que es una decisión personal que según el proyecto y la ambición de este tomará una forma u otra. De todas formas, aquí comienza el primer choque con la realidad de la literatura: sólo unos pocos privilegiados podrán vivir de ella y publicar con una editorial siendo un escritor novel es una misión imposible.
Sin embargo, no todo tiene que seguir ese esquema, afortunadamente hoy vivimos en la era digital y hay más opciones. Seguramente me deje alguna que nunca haya contemplado, lo cual agradecería que se comentasen en los comentarios para añadirlas, pero más o menos están son las opciones que encontré una vez tenía un manuscrito final.
- Concursos
- Editoriales
- Co-edición
- Auto-edición
- Auto-publicación
Sea cual sea la forma de publicación que escojamos, debemos ser conscientes de que es una carrera de fondo donde hay que armarse de paciencia y estar dispuesto a recibir muchas negativas y críticas respecto a nuestra obra. Sin embargo, si lo conseguimos, será la primera satisfacción de escritor que recibiremos y conseguirá que haya merecido la pena tanto esfuerzo.
miércoles, 3 de agosto de 2011
La aventura de escribir (parte 4): La corrección del borrador (y sigue)
Primera ronda
La primera ronda suele ser pesada. Se recomienda leer cada frase en voz alta, para evitar cacofonías y también para ser conscientes del ritmo de las frases dentro del párrafo, así como del párrafo dentro de la página. Haremos hincapié en eliminar repeticiones de la misma palabra muy seguidas, frases hechas, lugares comunes (metáforas obvias) y frases confusas. Al leer en voz alta también escucharemos mejor la voz de los personajes y si estos tienen voz propia o suenan planos.
Igualmente es recomendable llevar un control de la continuidad, especialmente si hemos escrito la novela por escenas y capítulos sueltos en lugar de seguir una cronología determinada. Así, es práctico tener una libreta donde anotar las referencias que aparecen conforme las encontramos en la lectura: fechas, días de la semana, meses, edad de los personajes, ciudades, estaciones… Con esto evitaremos que un personaje que dice tener 34 años en un capítulo, cumpla 37 en el siguiente cuando según la trama sólo han pasado unos meses.
Otro consejo práctico es subrayar el nombre de los personajes cada vez que son nombrados, para observar la presencia de ellos de una manera visual y descubrir si necesitamos referirnos a ellos con sobrenombres para no saturar la página con la misma palabra.
Segunda ronda
Ya hemos hecho una buena limpieza de erratas, abuso de muletillas, cacofonías y repeticiones. Ahora vamos a leer el borrador de una sentada. Lo recomendable es hacer una segunda impresión con las correcciones del anterior, siempre es más fácil detectar errores en papel.
Esta vez no necesitamos leer en voz alta, al contrario. Leyendo a nuestro ritmo habitual de lector podremos identificar las carencias de ritmo de la trama, escenas que no aportan nada a la trama, huecos donde podría explicarse más detenidamente algo o parrafadas demasiado extensas que acaban por agotar al lector. Seguimos en proceso de reescribir y nunca hay que sentirse temerosos de borrar un párrafo entero si no nos convence completamente. Cuanto más críticos y sinceros con nosotros mismos seamos, mejor resultado alcanzaremos.
El contexto de la historia se debe respetar por completo, especialmente en novelas históricas o donde el entorno juega un papel determinante en la trama. Detalles de fechas, eventos históricos, fisionomía y población de las ciudades que se mencionan, etc. Son aspectos que tanto se pueden detectar en la primera como en la segunda ronda. Para ello la mejor herramienta que podemos encontrar es internet. Mantener una ventana abierta con un buscador donde comprobar que toda referencia es correcta nos puede ayudar a no descuidar ningún fleco del entorno.
Proof reading
Nuestro borrador se encuentra ya en forma para enfrentarse al mundo real, aunque de momento no podamos salir más allá del círculo cercano. Es bueno tener una pequeña legión de amigos lectores dispuestos a valorar nuestra obra. Potencialmente, pueden detectar errores que se nos hayan escapado por la simple razón de que cuatro ojos ven más que dos, así pues diez ojos serán capaces de detectar mucho más. Además, cada persona tenderá a fijarse en un tipo de detalle particular que otro podría obviar. También nos darán una impresión general de la historia, los personajes, el ritmo, si engancha o no, si la lectura es pesada o amena y un sinfín de datos que podremos emplear para mejorar el manuscrito.
Ese muy importante recibir este tipo de correcciones como una crítica constructiva que busca ayudarnos a mejorar el estilo y la obra en sí. Para ello es importante seleccionar a las personas cuidadosamente, buscando voluntarios (más que imponiendo una obligación) y sobre todo haciéndoles sentir parte del proceso de creación. La gente suele reaccionar de forma positiva si se eligen las palabras adecuadas, y para un futuro escritor como nosotros mismos estas no deberían ser un problema.
También es importante dejarles un margen de tiempo amplio en el que se sientan cómodos, por ejemplo unos dos meses. Si la novela les engancha de verdad tardarán mucho menos tiempo del previsto y eso será una buena prueba de fuego también para comprobar la capacidad de adicción de la historia.
Última ronda
Una vez que recibamos los manuscritos corregidos, examinaremos una a una las sugerencias que nos hayan propuesto. Muchas de ellas serán bastante acertadas al ver la novela desde un punto de vista diferente. Otras sin embargo, podrán ser descartadas. El caso es que tras aplicar las que creemos conveniente, estaremos más cerca del manuscrito final.
Esto es una opinión personal, pero hasta este punto yo no me preocuparía de la primera página. Es de vital importancia que esta enganche al lector en apenas un par de líneas, que tras dos o tres párrafos sienta la necesidad de continuar leyendo. Ahora que tenemos el manuscrito casi listo, escribiría la primera frase en una hoja en blanco y la leería fuera de su contexto para comprobar el sonido de esta. También ayuda abrir los libros que encontremos a nuestro paso por la casa y leer únicamente la primera frase de cada uno de ellos.
Cuando estemos contentos con el resultado, podremos decir que nuestro borrador ha pasado a ser un manuscrito. También podremos afirmar que nos encontramos más cerca del final que del principio en este punto.
viernes, 22 de julio de 2011
La aventura de escribir (parte 3): La corrección del borrador
Sin embargo, sí hay cosas que se pueden ir haciendo mientras tanto. Por ejemplo, podemos ejecutar una revisión técnica, que no consideraría leer, sino más bien preocuparse del formato.
- Uso del guión largo
Si escribimos en MS Word o en Open Office, también es sencillo crear una regla para que transforme automáticamente 2 guiones en una raya mientras escribimos.
Sea cual sea el método que decidamos, es fundamental que todos los diálogos estén escritos utilizando la raya. Para conseguirlo, basta mantener pulsada la tecla Alt Gr mientras tecleamos 0151: —
- Capítulos, párrafos y diálogos
- Crear un TOC (table of content)
- Frecuencia de aparición de palabras
- Impresión del borrador
Y en este punto, yo dejaría el borrador en un cajón abandonado por un par de meses por lo menos, durante los cuales me dedicaría a disfrutar de la lectura de mis escritores preferidos, prestando especial atención a las formas que se emplean en los libros, las acotaciones, los diálogos, etc. Tenemos que ser pacientes, no es fácil no saltar sobre el borrador impreso con el boli en la mano dispuestos a comenzar a corregir.
lunes, 4 de julio de 2011
La aventura de escribir (parte 2): La disciplina
Esta fase se puede llegar a extender más allá de un año si no somos capaces de centrar nuestras energías en completarla lo antes posible. Las épocas de dificultades exteriores también nos afectaran: momentos de más estrés en el trabajo, malas noticias, situaciones complicadas en nuestra vida personal. Por ello, el mejor consejo que se puede dar en esta fase es: escribe, no importa de dónde tengas que sacar las energías, escribe todas las semanas.
- Establecer un mínimo de palabras
Para determinar el ritmo de escritura, mi consejo es establecer un mínimo de palabras semanal en lugar de diario, ya que así se pueden esquivar de forma más ágil los imprevistos diarios. Así, un buen punto de partida sería forzarse a escribir entre 2.000 y 6.000 palabras semanales.
Una novela de narrativa suele contener entre 60.000 y 75.000 palabras. De esta forma nos podemos hacer una idea del tiempo que tardaremos en escribir el primer borrador. Hay géneros que por normal general se suelen exceder, como la ciencia ficción y la fantasía. Otros, por el contrario, pueden considerar una novela a partir de 50.000 palabras. En cualquier caso, estaríamos hablando de entre 10 y 30 semanas de escritura intensiva.
- Encontrar un momento para escribir
Así intenté dedicar dos días entre semana un par de horas a escribir y, en el fin de semana, encontrar otras tres o cuatro horas, lo cual siempre resultaba más sencillo. De esa forma, era fácil alcanzar mi objetivo semanal de escribir entre 2.000 y 6.000 palabras.
- Encontrar un espacio para escribir
Quizás en ocasiones podemos elegir una música ambiente que esté relacionada con lo que estemos escribiendo y nos ayude a poner un poco de emoción al texto. Por ejemplo, si nuestro personaje está evocando una canción en concreto o la acción se desarrolla en un entorno fácilmente reproducible, como una ópera o una verbena.
- Adaptarse al tempo
Por último, simplemente me queda por mencionar algunos consejos sueltos que descubrí con el tiempo que me ayudaron, como intentar escribir siempre a las mismas horas haciendo de ello una rutina, no dejar una semana sin escribir para no perder el ritmo, hacer un descanso justo antes y después de escribir donde reconectar con los personajes y revisar mentalmente lo escrito en el día.
sábado, 25 de junio de 2011
La aventura de escribir (parte 1): El comienzo
Preguntándome si estaba preparado para escribir algo como una novela, la respuesta de mi instinto fue tajante: no podría haber encontrado mejor momento. Así me lancé a la aventura que a continuación me gustaría compartir con todos vosotros. Los que ya estéis metidos en este mundo de escritor amateur sabréis que no es un camino fácil, aunque tan placentero que pronto se vuelve una adicción incurable. Compartiendo los pasos que he seguido en esta maratoniana carrera no quiero establecer una guía, ni mucho menos. Cada persona es un mundo y cada escritor tiene un universo infinito que compartir, por ello los pasos pueden alterar el orden o ni siquiera llegar a ejecutarse. En cualquier caso, espero que mi experiencia pueda servir cuanto menos para animar a todos aquellos que se encuentren en un momento difícil del proceso.
Paso 1: La idea original
Aunque pueda parecer obvio, elegir cuidadosamente una buena idea es fundamental. Ésta será la base de nuestro pequeño proyecto, los cimientos de la narración y los personajes. Cada persona seguirá un proceso diferente para decidir si una idea es viable o no. Para mí, es importante dejarla madurar en la cabeza, durante tiempo, hasta que caiga por su propio peso. La mayoría de ellas estarán podridas, porque no merecían ser escritas. Otras, que a pesar de prometer mucho, estarán infestadas y es importante aprender a descartarlas antes de acababar en un callejón sin salida.
Escoger la idea que queremos desarrollar se debe hacer como la novia que elige el vestido que llevará a su boda: por instinto. Por ello es muy importante saber escucharlo, es un arma fundamental para cualquier escritor.
En la práctica es normal encontrar que 8 de cada 10 propuestas acaban autodescartadas antes de llegar a esta fase. No hay que desesperarse ni meterse prisa en la elección. Ahora nos encontramos en un momento vulnerable y no podemos ser capaces de cómo se va a desarrollar el proceso, así que será mejor que al menos lo hagamos con una idea con la que de verdad nos sintamos a gusto.
Paso 2: Bocetos
Hasta que 'el alma' del personaje no es sólida, no continuo con su expresión corporal, su físico y su forma de vestir. Al tener una silueta que visualizar, lo coloco en entornos y situaciones determinadas para adivinar su reacción. Le dejo que hable, con otros y consigo mismo. Le escucho, le espío, le admiro y le dejo libre. Si tengo más personajes, comienzo el mismo procesos en paralelo para cada uno. Poco a poco descubro las interacciones entre ellos, qué tipo de conversación podrían mantener, el tono de ésta, las palabras que emplearía cada uno y como las escucharía el otro.
Es el momento de introducir escenarios. Mi obsesión con las ciudades grandes hace que esto sea relativamente sencillo: una calle, un bar, un medio de transporte. Los defino vagamente para no intimidar a los personaje ni perder la atención sobre ellos. Les veo totalmente definidos moverse por un decorado aún a base de líneas vacías y formas sin colorear. Les dejo hasta que se sientan cómodos con el entorno. Hasta ese momento no defino más.
Con los personajes y un par de decorados principales, establezco un comienzo y un par de puntos intermedios en la historia. No más. El resto será trabajo de los personajes, ellos serán los encargado de llevarme de un lugar a otro, los que realmente decidirán que hacer. Digamos que les pongo en una situación inicial desde la cual son libres de moverse a otra, sin guía ni limitaciones.