Historias cotidianas para días especiales
En este espacio se permite recordar con añoranza historias que nos hicieron llorar y sonreír, espiar vidas ajenas que nos inspiren en un día de lluvia, dejar que los pensamientos vuelen libres y las palabras se conviertan en emociones.
miércoles 1 de febrero de 2012
Edición digital de "Un ángel disfrazado de fantasma" gratis
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sábado 14 de enero de 2012
Los tweets que da la vida
Decidí experimentar, exprimir cada pensamiento fugaz y efímero y convertirlos en algo más duradero, en un conjunto aleatorio de palabras y frases que juntas no tuviesen sentido y al mismo tiempo, contasen una historia; la mía propia, la de cualquiera de vosotros, la de un personaje olvidado e irreal.
Mirando atrás, quedan esas #rayadas y #rupturas que han ido inundando los timelines ajenos y que ahora, puedes recuperar y leer de un vistazo. ¿Ya has elegido tu favorito de ésta entrega? Tranquilo, pronto llegarán más.
De #rayadas, #rupturas y #decepciones (Primera entrega)
sábado 3 de diciembre de 2011
Retomando el contacto
Hace tiempo publiqué mi novela en la tienda Kindle, pero ahora más que nunca me alegra verla en la tienda española.
¿Te has hecho con uno de los lectores digitales? No lo dudes, hazte con una copia de "Un ángel disfrazado de fantasma" y déjate seducir por el cálido ambiente del sudeste asiático.
Un ángel disfrazado de fantasma [Edición Kindle]
sábado 24 de septiembre de 2011
No me quieras tanto
“Dejar de fumar fue tan sencillo a tu lado” recordaba con las primeras caladas. El humo entraba y salía de sus pulmones llenando su cabeza con un ligero mareo que se sentía agradable. Los recuerdos parecían inundar sus pensamientos, rememorando aquella primera cita en el instante en que se puso un cigarro en la boca.
—¿Fumas? —dijo ella con una expresión a mitad de camino entre la repulsión y la decepción.
—Bueno, en realidad estoy intentando dejarlo —titubeó él, en un intento de agradarla.
Al principio dejó de fumar cuando estaba con ella. Cuando quiso darse cuenta se veían todos los días y se había olvidado del tabaco por completo.
Su cabeza saltaba de un recuerdo a otro sin un orden aparente, mientras sostenía el mechero rojo entre sus manos y lo encendía aleatoriamente, sin apenas prestarle atención.
—Este fin de semana he reservado una habitación de hotel para nosotros, así podremos dedicarnos un momento —disimuló la encerrona para pedirle irse a vivir con él con semejante regalo.
Ella no dudó un instante cuando se lo pidió mientras se daban un baño lleno de espuma y burbujas. Le daba tranquilidad y seguridad estar con él, aunque había muchas cosas que esperaba cambiar con el tiempo.
Cansado de recordar y sin encontrar un momento en el que viese que hubiese hecho algo mal, Raúl decidió volver a casa después de haber visto un número indeterminado de parejas paseando de la mano. Una niña que jugaba cerca del banco, rubia y con unos ojos azules embaucadores, le dijo adiós desde el carrito cuando se iba. Él sonrió haciendo un esfuerzo, la pequeña no tenía culpa de nada. El gesto que parecía insignificante le dio el valor necesario para no dejarse machacar. No creía haber sido el malo en todo este tiempo, al contrario. Por eso no entendía que recelase hacia su amor. Entendió que seguramente fuese ella la que dudase, no quería hacerle perder el tiempo, retenerla, evitar que conociese a alguien que la hiciese feliz si él no podía conseguirlo.
Entró al piso que habían compartido los dos últimos años sintiendo que los techos estaban más bajos que de costumbre. Al fondo, en la habitación, escuchó jaleo. Se acercó hasta apoyarse en el marco de la puerta mientras la observaba meter la ropa en una maleta.
—Es la tercera vez que haces el numerito de recoger tus cosas. Espero que estés dispuesta a marcharte porque mi paciencia se terminó, no pienso hacer nada para retenerte.
—Eso es porque no me quieres, ¿lo ves? Estaba segura de ello.
—¿Este chantaje emocional significa que tú sí? Yo no sería capaz de hacerte algo así —sus ojos se empañaron de decisión y nostalgia, un nudo se le atravesó en la garganta terminando la frase abruptamente.
—¿Ahora te vas a hacer la victima?
—No, no quiero robarte el papel protagonista. Sólo espero que nunca te des cuenta del error que estás cometiendo hoy o te arrepentirás por mucho tiempo —le dio la espalda para encontrar fuerzas y terminar la frase—. Me voy un par de días para que puedas terminar de recoger tus cosas tranquilamente. Cuando vuelva espero que ya no estés aquí.
—Espera, yo no quería terminar lo nuestro —la confusión se apoderó de ella sin darle tiempo a entender qué estaba pasando.
—Claro, entonces las maletas las hacías porque te ibas de vacaciones.
—No, yo solo pretendía…
—Machacarme una vez más. ¿Y tú te atreves a cuestionar si te quiero?
—Lo siento.
—Yo sólo siento que sea tarde para disculpas.
Salió del piso y bajó los tres pisos de escaleras hasta aterrizar en la calle. Miró a un lado y a otro aturdido por el ruido del tráfico y echó a correr hasta llegar a una calle más tranquila. Las lágrimas se arrastraron por su cara quemándole los mofletes y acabó vomitando entre dos coches. Un señor mayor que pasaba cerca recriminó la actitud de la juventud en voz alta pensando que estaba borracho a las ocho de la tarde.
—Se acabó —dijo en voz alta —. Por fin se terminó.
Se recompuso como pudo, limpiándose la cara con un pañuelo de papel, y se prometió a sí mismo que no volvería a dejarse machacar por nadie de esa forma. A partir de aquel día Raúl decidió que tenía que quererse más a sí mismo, para así encontrar a alguien que le ame de verdad, como él mismo era capaz de amar.
martes 23 de agosto de 2011
La aventura de escribir (parte 5): Mover el manuscrito definitivo
A estas alturas del proyecto estaremos agotados, llevaremos más de un año de trabajo (incluso dos) a nuestras espaldas y apenas hemos llegado a la verdadera lucha: la publicación.
Supongo que es una decisión personal que según el proyecto y la ambición de este tomará una forma u otra. De todas formas, aquí comienza el primer choque con la realidad de la literatura: sólo unos pocos privilegiados podrán vivir de ella y publicar con una editorial siendo un escritor novel es una misión imposible.
Sin embargo, no todo tiene que seguir ese esquema, afortunadamente hoy vivimos en la era digital y hay más opciones. Seguramente me deje alguna que nunca haya contemplado, lo cual agradecería que se comentasen en los comentarios para añadirlas, pero más o menos están son las opciones que encontré una vez tenía un manuscrito final.
- Concursos
- Editoriales
- Co-edición
- Auto-edición
- Auto-publicación
Sea cual sea la forma de publicación que escojamos, debemos ser conscientes de que es una carrera de fondo donde hay que armarse de paciencia y estar dispuesto a recibir muchas negativas y críticas respecto a nuestra obra. Sin embargo, si lo conseguimos, será la primera satisfacción de escritor que recibiremos y conseguirá que haya merecido la pena tanto esfuerzo.
miércoles 3 de agosto de 2011
La aventura de escribir (parte 4): La corrección del borrador (y sigue)
Primera ronda
La primera ronda suele ser pesada. Se recomienda leer cada frase en voz alta, para evitar cacofonías y también para ser conscientes del ritmo de las frases dentro del párrafo, así como del párrafo dentro de la página. Haremos hincapié en eliminar repeticiones de la misma palabra muy seguidas, frases hechas, lugares comunes (metáforas obvias) y frases confusas. Al leer en voz alta también escucharemos mejor la voz de los personajes y si estos tienen voz propia o suenan planos.
Igualmente es recomendable llevar un control de la continuidad, especialmente si hemos escrito la novela por escenas y capítulos sueltos en lugar de seguir una cronología determinada. Así, es práctico tener una libreta donde anotar las referencias que aparecen conforme las encontramos en la lectura: fechas, días de la semana, meses, edad de los personajes, ciudades, estaciones… Con esto evitaremos que un personaje que dice tener 34 años en un capítulo, cumpla 37 en el siguiente cuando según la trama sólo han pasado unos meses.
Otro consejo práctico es subrayar el nombre de los personajes cada vez que son nombrados, para observar la presencia de ellos de una manera visual y descubrir si necesitamos referirnos a ellos con sobrenombres para no saturar la página con la misma palabra.
Segunda ronda
Ya hemos hecho una buena limpieza de erratas, abuso de muletillas, cacofonías y repeticiones. Ahora vamos a leer el borrador de una sentada. Lo recomendable es hacer una segunda impresión con las correcciones del anterior, siempre es más fácil detectar errores en papel.
Esta vez no necesitamos leer en voz alta, al contrario. Leyendo a nuestro ritmo habitual de lector podremos identificar las carencias de ritmo de la trama, escenas que no aportan nada a la trama, huecos donde podría explicarse más detenidamente algo o parrafadas demasiado extensas que acaban por agotar al lector. Seguimos en proceso de reescribir y nunca hay que sentirse temerosos de borrar un párrafo entero si no nos convence completamente. Cuanto más críticos y sinceros con nosotros mismos seamos, mejor resultado alcanzaremos.
El contexto de la historia se debe respetar por completo, especialmente en novelas históricas o donde el entorno juega un papel determinante en la trama. Detalles de fechas, eventos históricos, fisionomía y población de las ciudades que se mencionan, etc. Son aspectos que tanto se pueden detectar en la primera como en la segunda ronda. Para ello la mejor herramienta que podemos encontrar es internet. Mantener una ventana abierta con un buscador donde comprobar que toda referencia es correcta nos puede ayudar a no descuidar ningún fleco del entorno.
Proof reading
Nuestro borrador se encuentra ya en forma para enfrentarse al mundo real, aunque de momento no podamos salir más allá del círculo cercano. Es bueno tener una pequeña legión de amigos lectores dispuestos a valorar nuestra obra. Potencialmente, pueden detectar errores que se nos hayan escapado por la simple razón de que cuatro ojos ven más que dos, así pues diez ojos serán capaces de detectar mucho más. Además, cada persona tenderá a fijarse en un tipo de detalle particular que otro podría obviar. También nos darán una impresión general de la historia, los personajes, el ritmo, si engancha o no, si la lectura es pesada o amena y un sinfín de datos que podremos emplear para mejorar el manuscrito.
Ese muy importante recibir este tipo de correcciones como una crítica constructiva que busca ayudarnos a mejorar el estilo y la obra en sí. Para ello es importante seleccionar a las personas cuidadosamente, buscando voluntarios (más que imponiendo una obligación) y sobre todo haciéndoles sentir parte del proceso de creación. La gente suele reaccionar de forma positiva si se eligen las palabras adecuadas, y para un futuro escritor como nosotros mismos estas no deberían ser un problema.
También es importante dejarles un margen de tiempo amplio en el que se sientan cómodos, por ejemplo unos dos meses. Si la novela les engancha de verdad tardarán mucho menos tiempo del previsto y eso será una buena prueba de fuego también para comprobar la capacidad de adicción de la historia.
Última ronda
Una vez que recibamos los manuscritos corregidos, examinaremos una a una las sugerencias que nos hayan propuesto. Muchas de ellas serán bastante acertadas al ver la novela desde un punto de vista diferente. Otras sin embargo, podrán ser descartadas. El caso es que tras aplicar las que creemos conveniente, estaremos más cerca del manuscrito final.
Esto es una opinión personal, pero hasta este punto yo no me preocuparía de la primera página. Es de vital importancia que esta enganche al lector en apenas un par de líneas, que tras dos o tres párrafos sienta la necesidad de continuar leyendo. Ahora que tenemos el manuscrito casi listo, escribiría la primera frase en una hoja en blanco y la leería fuera de su contexto para comprobar el sonido de esta. También ayuda abrir los libros que encontremos a nuestro paso por la casa y leer únicamente la primera frase de cada uno de ellos.
Cuando estemos contentos con el resultado, podremos decir que nuestro borrador ha pasado a ser un manuscrito. También podremos afirmar que nos encontramos más cerca del final que del principio en este punto.
viernes 22 de julio de 2011
La aventura de escribir (parte 3): La corrección del borrador
Sin embargo, sí hay cosas que se pueden ir haciendo mientras tanto. Por ejemplo, podemos ejecutar una revisión técnica, que no consideraría leer, sino más bien preocuparse del formato.
- Uso del guión largo
Si escribimos en MS Word o en Open Office, también es sencillo crear una regla para que transforme automáticamente 2 guiones en una raya mientras escribimos.
Sea cual sea el método que decidamos, es fundamental que todos los diálogos estén escritos utilizando la raya. Para conseguirlo, basta mantener pulsada la tecla Alt Gr mientras tecleamos 0151: —
- Capítulos, párrafos y diálogos
- Crear un TOC (table of content)
- Frecuencia de aparición de palabras
- Impresión del borrador
Y en este punto, yo dejaría el borrador en un cajón abandonado por un par de meses por lo menos, durante los cuales me dedicaría a disfrutar de la lectura de mis escritores preferidos, prestando especial atención a las formas que se emplean en los libros, las acotaciones, los diálogos, etc. Tenemos que ser pacientes, no es fácil no saltar sobre el borrador impreso con el boli en la mano dispuestos a comenzar a corregir.